Recitar poemas en el aula es mucho más que un ejercicio de lectura: es abrir una pequeña ventana a la sensibilidad, al ritmo y a la imaginación. Los poemas permiten jugar con el lenguaje, descubrir sonidos nuevos y sentir cómo las palabras pueden acariciar, sorprender o hacer reír.
Los alumnos de segundo de primaria aprenden cada mes un poema, pero, no solo memorizan un texto: exploran emociones, fortalecen su confianza y aprenden a hablar en público y expresarse con valentía.
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