El Día de San Valentín es una celebración tradicional de países anglosajones que se ha ido implantando en otros países a lo largo del siglo XX. Se celebra el 14 de febrero, onomástico de San Valentín. En algunos países se conoce como Día de los Enamorados y en otros como Día del Amor y la Amistad.
¡Feliz Día de San Valentín!
EL BAILE DE SAN VALENTÍN
Adrián
era un niño bastante alegre que vivía en una ciudad enorme llena de edificios
que, con solo verlos, daban vértigo. Las calles eran amplias y siempre estaban
llenas de personas que parecían apuradas mientras se movían de un lado a otro,
y al pequeño Adrián le gustaba imaginar el motivo por el cual esas personas
siempre parecían tan apuradas.
El
otro día, sin ir más lejos, Adrián vio a una muchacha correr con una gran
sonrisa en la cara. Tras darle vueltas a la situación, llegó a una conclusión
muy lógica: su mamá seguramente le habría hecho su comida favorita y querría
llegar a casa de inmediato. ¡A él muchas veces le pasaba lo mismo!
A
Adrián también le gustaba ir al colegio, porque allí pasaba la tarde jugando y
aprendiendo cosas increíbles junto a su amiga Mónica, una de sus pocas
amistades en el cole. Y es que, a pesar de ser tan alegre e imaginativo, Adrián
no tenía demasiados amigos y estaba convencido de que el motivo era que pasaba
mucho tiempo soñando y observando.
Aun
así, Adrián era feliz en el cole junto a su mejor amiga, y no solía pensar en
ello. O, al menos, no lo hacía hasta que llegó el mes de Febrero y vio que se
aproximaba San Valentín. La cuestión era que se iba a celebrar por primera vez
en el cole un baile el 14 de Febrero, al que debían acudir en parejas y muy
bien arreglados para bailar toda la tarde y pasarlo muy bien. Y al pensar en
ello Adrián sintió algo de miedo. Según le había escuchado decir a mamá, el día
de San Valentín era una cosa que celebraban las personas mayores cuando estaban
enamoradas, eran felices y decidían tomar chocolates y regalarse bonitas
flores. Pero él aún era pequeño y no pensaba ni por asomo en esas cosas.
Tantos
días estuvo la mente inquieta del pequeño Adrián dándole vueltas a aquello, que
olvidó jugar con su querida amiga Mónica, que tanto le quería y apreciaba…Y así
hasta que llegó la víspera del 14 de Febrero, cuando Mónica al fin decidió
acercarse a Adrián:
·
¿Qué te pasa?- Dijo Mónica.
·
Pues que mañana es el día del amor
y del baile y no tengo una novia para poder ir, así que tendré que bailar solo-
Contestó Adrián con la cabeza gacha y la mirada al suelo.
Al
escuchar aquellas palabras Mónica se echó a reír a carcajadas.
·
El 14 de Febrero no solo es el día
del amor, también es el día de la amistad. Por eso no necesitas una novia para
acudir al baile y podemos ir juntos porque somos amigos- Dijo Mónica, muy
orgullosa de poseer toda aquella información.
Adrián,
sorprendido, abrazó a su amiga con cariño. ¡Había pasado tantos días dándole
vueltas a la cabeza! Y, de pronto, se sintió muy feliz y orgulloso de tener una
amiga como ella.
Aquel
día de San Valentín le había servido para aprender muchas cosas, como por
ejemplo, la de que tener un amigo o amiga que te quiere es igual de valioso
para el corazón que estar enamorado y comer chocolates y comprar bonitas
flores.
Y fueron muy felices Adrián y Mónica en el baile de San Valentín. Sus miradas y sus risas casi parecían hablar a voces…y gritaban al mundo que, tener un amigo cuando más se necesita, es un valiosísimo acto de amor.